Quizás hayas sentido en muchas ocasiones que estás “fuera” del mercado laboral tradicional, bien por tu forma de trabajar o por la manera en que entiendes los negocios… Sin embargo, esta sensación también puede significar que tienes una mentalidad “start up”. Las personas con esta forma de pensar son capaces de prever, diseñar, planificar, gestionar y ejecutar proyectos con un sello característico. Y a menudo, por esas ideas innovadoras que se les ocurren pueden tacharles de raros. ¿Es tu caso?


La RAE define “emprendedor” a la persona que aborda con resolución acciones dificultosas. A continuación, te damos seis señales que te pueden guiar para saber si eres uno de ellos:

1.- Te aburres enseguida en trabajos y compañías tradicionales: eres de la clase de personas que se resigna a pasar ocho horas en un trabajo que no le aporta nada o en una empresa que le crea frustración. Tu misión es crear algo en lo que otros puedan inspirarse y contribuir.

2.- Eres apasionado y proactivo: no esperas a que los demás tomen decisiones, actúas con determinación y te anticipas a los problemas.

3.- Tu inconformidad y rebeldía pueden resultar incómodas  a otros: no buscas patrones prefijados ni buscas las mismas soluciones que el resto. Habitualmente sabes ver las oportunidades donde otros sólo ven problemas.

4.- Dedicas el 100% de tu tiempo, esfuerzo y recursos en cada proyecto que llevas a cabo: eres de los que entra el primero a la oficina y sale el último. No importa si tienes que trabajar mucho y buscas recursos donde no los hay.

5.- Eres creativo, curioso y te gusta innovar: crees ciegamente que probar cosas nuevas y distintas es la mejor forma de conseguir resultados distintos.

6.- Tienes una alta capacidad de adaptación a los cambios: la incertidumbre y la inseguridad es una constante dentro de las empresas, pero tú consigues capear las situaciones y te muestras flexible ante todo.