Desde el momento en que te sientas delante de tu interlocutor en una entrevista de trabajo estás diciendo cómo eres, cómo te encuentras en ese momento y lo que piensas. Y lo haces sin ser muy consciente de ello. Por eso es importante que tengas en cuenta qué gestos, posturas y expresiones dicen qué, de forma que seas lo más coherente posible en lo que dices y en lo que dejas entrever con tu cuerpo. ¡El lenguaje no verbal no miente!

Pero no te tiene que dar miedo. El entrevistador sabe que puede extraer información muy útil de tus gestos y movimientos. Ahora tú también lo sabes y puedes utilizar este tipo de comunicación para transmitir una imagen positiva.

Te damos algunos consejos:

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  • Empecemos por el saludo, un apretón de manos bien firme es fundamental, sin alargarlo demasiado en el tiempo. Si eres capaz de mirar a los ojos a tu entrevistador y además sonreír con empatía… habrás ganado la “batalla” de la primera impresión.
  • Una vez estés sentado (espera a que te inviten a hacerlo), trata de mantenerte recto y erguido (¡que no significa rígido!). Transmitirás seguridad y confianza en ti mismo.
  • Usa tus ojos para proyectar interés y entusiasmo. Debes sostener un moderado contacto visual con tu entrevistador, tratando de no incomodarlo con miradas a los ojos. Si estás hablando delante de más de una persona, trata de dirigirte regularmente a todos.
  • Sonríe cuando puedas. Es la mejor manera de demostrar simpatía y don de gentes. No te rías de todo y evita que se note forzado. Tienes que sonreír naturalmente. Si crees que te va a ser muy complicado… entrénate delante de un espejo hasta que no parezca fingida.
  • Cuidado con los tics nerviosos. Evítalos o trata de controlarlos de la mejor manera. Es normal tener nervios en una entrevista de trabajo, sin embargo hay que evitar a toda costa que éstos te jueguen una mala pasada. Darse un tirón al oído, frotarse las manos, apretarse la nariz, jugar con el pelo o un bolígrafo, golpearse los dedos o comerse las uñas… son signos inequívocos de duda, inseguridad, impaciencia o desinterés.
  • Cuida tus expresiones faciales: el parpadeo excesivo indica desconfianza y nervios. Intenta no morderte los labios ni humedecerlos. Mantén la boca cerrada con los labios unidos cuando estés escuchando a tu interlocutor; esto sugiere calma y seguridad en uno mismo.
  • Las manos, tus aliadas. Puedes hacer uso de ellas para hacer hincapié en algunos puntos de tu discurso, sin abusar. Si no sabes donde meterlas, ten en cuenta que entrelazar los dedos es signo de comprensión y espíritu constructivo, o que mostrar las palmas transmite sinceridad.
  • Cualquier contacto físico (por ejemplo tocar levemente el brazo) o acercamiento es siempre arriesgado, trata de respetar un espacio de entre 45 y 60 centímetros.

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